Síguenos en: Facebook Twitter Linkedin Youtube GPlus

Monográficos Externos

Comunicación Empresarial

"Tengo 69 años y he vuelto a sonreír como cuando tenía 26"

Plénido Dental Barcelona

Lo que comenzó como un problema menor durante su embarazo se convirtió para Isabel Carrió en un vía crucis que ha durado casi medio siglo. "Es muy duro querer a alguien y no atreverte a darle un beso", reconoce. Hoy, gracias a las manos de un profesional, vuelve a sonreír.

La implantología dental permite volver a disfrutar de dientes fijos de manera rápida, cómoda y eficaz

Plénido Dental es un centro especializado en devolver la calidad de vida a sus pacientes a través de la salud bucodental

En el mundo de la medicina existen los casos complejos que requieren de soluciones espectaculares y salvan vidas. Y luego están otros casos aparentemente menos aparatosos, pero que también son capaces de cambiar una vida y abocarla a la vergüenza o la pérdida de calidad de vida. Y lo peor es que en ocasiones se trata de casos muy habituales.
 
Isabel Carrió, vecina de Barcelona de 69 años, pone nombre y rostro a uno de estos casos. Y lo hace porque "veo todos los días que hay mucha, mucha gente pasando por lo mismo que pasé yo y no sabe que hoy en su problema puede solucionarse de manera sencilla".
 
Hace casi medio siglo, cuando tenía 26 años, Isabel acudió al dentista por unos dolores dentales. El motivo, como supo tiempo después, fue la falta de hierro durante su embarazo. La solución que le dieron, en una época en la que no existían los avances médicos actuales, fue extraerle las piezas dentales afectadas. 
 
Hoy en día su caso tendría una solución simple, rápida y eficaz: reponer los dientes perdidos mediante la implantología dental. Pero en 1974 hacía tan solo cinco años que un profesor sueco, Pier-Ingvar Branemark, había colocado el primer implante del mundo en un ser humano, por lo que era todavía un tratamiento desconocido y prácticamente experimental. 
 
¡Desdentada!
 
A finales de la década de los 80 Isabel accedió a colocarse unos puentes dentales. Y fue ahí cuando empezó su calvario. El tratamiento fracasó desde el primer momento. "Las prótesis se me movían generándome una gran incomodidad e inseguridad, pero quedaron fijadas de tal manera que no pudieron quitármelas".
Así pasó quince años, hasta que su dentista, atendiendo al daño que la prótesis le estaba provocando en la encía, le recomendó por primera vez los implantes dentales. No obstante lo que parecía una solución fue el inicio de una nueva pesadilla. "Para quitarme el puente tuvieron que quitarme las piezas sanas en las que se apoyaba. Pero tras extraerlas y hacerme una radiografía llegó la peor de las noticias. Me dijeron que no tenía hueso suficiente para poner los implantes. ¡Me habían dejado desdentada!"
 
Isabel recuerda las lágrimas. Y una pregunta recurrente. "¿Por qué me ha pasado esto a mí, que soy una persona muy meticulosa con mi boca, que nunca ha tenido ni caries y siempre me he cuidado?" La única solución que le quedó fue recurrir a una prótesis esquelética removible que supuso un cambio radical en su calidad de vida. No solo a nivel fisiológico, sino sobre todo a nivel psicológico.
 
Recuerda con impotencia la vergüenza. "Nunca dejé que nadie me viera. Ni siquiera mi marido o mis hijos. Me metía en el baño, me quitaba la prótesis y la escondía en una cajita. Ya no es no poder comer lo que te gusta. Te coarta incluso tu manera de ser. ¡Imagínate que a una persona presumida o cariñosa le avergüence durante años el simple hecho de darle un beso a su marido por miedo a que note los hierros o el plástico duro de la prótesis!". 
 
Recuperar la calidad de vida
 
Así pasó quince años más hasta que en 2016, tras romperse la prótesis, visitó Plénido Dental en Barcelona. "Me atendió su Director Médico, Sergio Rodríguez. Fue muy claro. Me explicó la situación, la solución y cuánto tiempo me llevaría". Esta llegó a través de un tratamiento de implantología dental mediante injertos óseos para reponer la pérdida de hueso generada por las prótesis anteriores. "En menos de cinco minutos recobré la esperanza", cuenta. "Me sentía joven todavía, con ganas de poder vivir y disfrutar muchos años. De poder volver a reír a carcajadas como cuando era joven".
 
El tratamiento y el postoperatorio fueron un éxito. "No me dolió nada y ha quedado perfecto desde el primer momento. Ni un roce, ni una molestia. Es como si fueran mis propios dientes". Buena parte de esa satisfacción se la debe a Sergio y al equipo de odontólogos de Plénido Dental. "Las manos, la experiencia y la confianza que te transmite el profesional que te va a tratar es muy importante. Vi enseguida que era un centro muy profesional, con protocolos de trabajo muy avanzados y una excepcional atención al paciente".
 
Hoy Isabel se define como una persona totalmente nueva. Pero no olvida el calvario sufrido durante treinta años, y que padecen muchas otras personas en una situación similar. "Observo cuando alguien en un restaurante se levanta y dice "un momento, ahora vuelvo", se va al baño y vuelve enseguida. Y se cuándo es por un problema dental. Un problema que hoy en día tiene solución". 

Plénido Dental Barcelona

Ronda General Mitre, 72-74, España

www.plenido.com

93 209 43 42

Contacta con Plénido Dental Barcelona

Validation Code: