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Monográficos Externos

Comunicación Empresarial

"La inversión rusa en Catalunya no es una tendencia pasajera"

Entrevista a Araceli Usón, Elisabet Sanuy y Varvara Shabardina, socias fundadoras de estudioDOM

Desde hace unos años, los turistas rusos invierten en la compra de viviendas situadas en las costas nacionales. Lejos de ser una moda pasajera, el interés del turismo ruso es creciente y aún tiene mucho recorrido. En sólo seis años se han multiplicado por diez las viviendas compradas en Barcelona y en la Costa Brava catalana.

estudioDom se encarga del proyecto desde el momento inicial hasta la entrega llaves en mano y todo en su sitio, hasta la última cucharilla de café. Proyectos en los que invierten una dedicación absoluta para que el cliente, que normalmente sigue el proyecto desde Rusia, tenga en todo momento la confianza y la tranquilidad de que su casa está en las mejores manos.

-¿Qué hace que Barcelona sea un punto tan atrayente para el cliente ruso?

Dejando a un lado los temas económicos, Barcelona es una ciudad muy bonita, muy cómoda para vivir. Tiene todo lo que un ruso pueda desear, montaña, mar, buen clima, buena gastronomía, gente abierta y todos los servicios imaginables a su disposición. Teniendo en cuenta todo esto, no es de extrañar que las viviendas con vistas al Mediterráneo sean muy atrayentes para esa clase media y media alta rusa que desde los 90 ha empezado a viajar. 

-¿Por qué estudioDOM se especializó en el cliente ruso?

Llegó a nuestras manos un proyecto de una casa en Platja d’Aro en el que hemos trabajado tres años con un resultado espectacular. Vimos que esta tendencia no era pasajera, sino que no había hecho más que empezar. Irá cada vez a más y Varvara, nuestra directora comercial, es rusa afincada desde hace más de 20 años en Barcelona. 

-¿He ahí el aspecto diferencial de estudioDOM con respecto a otros estudios?

Varvara conoce a la perfección ambas culturas, tanto en lo referente a la estética como a los ritmos y las exigencias de trabajo. Sabe traducir no sólo las palabras, sino los deseos a los que quiere llegar el cliente y hacérselo entender al equipo de trabajo aquí. Y esto es, sin duda, un valor añadido. Pero nuestro aspecto diferencial es el trinomio perfecto que creamos las tres socias. Nos entendemos, nos complementamos y nos encanta nuestro trabajo. 

-¿Es diferente el cliente ruso?

Es un cliente que sabe lo que quiere. Conoce muchos materiales y sabe qué es de calidad y qué no. El precio para él no es un problema si el producto es bueno. Su estética también es diferente. Esto, a priori, podría ser un aspecto negativo; pero no lo es, porque despierta la pasión que tenemos por trabajar nuevos materiales, nuevas combinaciones y nuevos espacios que con el cliente nacional no se darían. 

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