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La Gaceta de los Negocios

Jesús Candil, Director General de Desarrollo Industrial del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

PROFIT: una pieza clave en el fomento de la I+D+i empresarial

La apuesta del Gobierno por una reorientación de nuestro patrón de crecimiento, de tal modo que se fundamente cada vez más en actividades de alto valor añadido y en sectores de fuerte demanda y rápido crecimiento, basado en un uso intensivo del conocimiento y la tecnología, se ha visto confirmada una vez más en 2007, no sólo por el importante volumen de recursos presupuestarios destinados a sus políticas de investigación, desarrollo e innovación, hasta alcanzar los 8.100 millones de euros, un 24% más que en 2006 (un 35% más en el caso de la investigación civil que con 6.500 millones de euros ya dobla con creces su dotación en los PGE 2004), sino por la voluntad de impulsar este reequilibrio a partir de una estrategia a medio y largo plazo que nos posicione competitiva y tecnológicamente en línea con el peso de la economía española, ya la octava en el panorama mundial.
En el marco de la Estrategia de Lisboa y del Programa Nacional de Reformas, las actividades y objetivos propuestos en el Programa Ingenio 2010, entre los que destaca la consecución en 2010 de un gasto en I+D del 2% del PIB, del que un 55% deberá proceder del sector empresarial privado, se han visto reforzados recientemente por la formulación de una Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología. Con un horizonte temporal aún más amplio, el que abarca los dos próximos Planes Nacionales de I+D+i, es decir, hasta el 2015, la Estrategia vuelve a reconocer como principio básico de actuación la necesidad de hacer de la I+D+i un factor de mejora de la competitividad empresarial, a través, entre otras iniciativas, del fomento de la capacitación tecnológica de las empresas mediante la incorporación sistemática de tecnología, la formación de unidades y departamentos de I+D y la cooperación pública-privada.

 Podrá discreparse respecto a la intensidad de los recursos puestos a disposición de las políticas de investigación científica y tecnológica y también respecto al orden de prioridad de las medidas o instrumentos que decidan implementarse, pero se reconoce de forma unánime la orientación general de las actuaciones que deben acometerse, entre las que la financiación directa de proyectos de I+D+i empresarial sigue siendo un elemento central. También se reconoce que estas son políticas de largo recorrido, que exigen un esfuerzo continuado, con el fin de que el sector empresarial perciba claramente e interiorice la necesidad de incorporar la innovación como una estrategia básica en sus actividades y a su vez tenga la seguridad de que puede contar con la colaboración pública para hacer frente a los riesgos asociados al desarrollo de nuevos productos y procesos, lo que en muchas ocasiones no sólo comporta una fuerte inversión sino largos períodos de realización.

 Desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC) somos conscientes de que el mantenimiento permanente de un apoyo directo y continuado a los proyectos de investigación técnica e innovación de nuestra base industrial es la mejor garantía para abordar con éxito nuevos programas como CENIT, focalizados en grandes proyectos en sectores y tecnologías de valor estratégico, porque proporciona un terreno abonado formado por empresas con una fuerte sensibilización y un claro compromiso con la mejora continua a través de la tecnología. En este sentido, la iniciativa que por su alcance presupuestario y temporal mejor representa dicha filosofía es el Programa de Fomento de la Investigación Técnica (PROFIT), que, con la de este año, celebra su octava convocatoria, coincidiendo con el período de aplicación de los dos últimos Planes Nacionales de I+D+i.

 Se trata de un programa que en sus dos ediciones, la primera dentro del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y la última durante el cuatrienio 2004-2007, ya en el de Industria, Turismo y Comercio, ha gestionado 40.000 solicitudes de apoyo, lo que significa que anualmente ha evaluado un promedio de casi 5.000 proyectos de I+D empresarial, de los cuales han obtenido financiación el 40%. A éstos se han destinado ayudas públicas por valor de 5.000 millones de euros, 1.000 millones en subvenciones a fondo perdido y casi 4.000 millones de euros en forma de anticipos reembolsables, apalancando un gasto empresarial conjunto próximo a los 30.000 millones de euros.

 Estos datos dan una idea de la magnitud de esta iniciativa que, a partir de la estructura de áreas tecnológicas, científicas y temáticas definidas en los Planes Nacionales de I+D+i y tomando en consideración dos grandes áreas de actividad, la referida a TICs y desarrollo de la sociedad de la información, y al resto de tecnologías y sectores industriales, financia actuaciones de investigación industrial, desarrollo tecnológico, estudios de viabilidad previos a ambas, proyectos de cooperación tecnológica internacional y acciones complementarias, desarrolladas por empresas y asociaciones de empresas, centros tecnológicos, organismos públicos de I+D y otras entidades sin ánimo de lucro, bien de forma individual o en cooperación entre ellos.

Por otra parte, PROFIT ha constituido una oferta novedosa en relación a las acciones de fomento público que tradicionalmente se venían aplicando a este tipo de actividades: ha incorporado la posibilidad de otorgar ayudas plurianuales garantizado un apoyo continuado en todo el tiempo de realización de los proyectos y reduciendo la incertidumbre que, para la entidad ejecutante, supone su evaluación y aprobación en sucesivas convocatorias; ha introducido la fórmula del anticipo reembolsable como modalidad preferente de ayuda para aquellas actividades de desarrollo y demostración tecnológica con menor riesgo técnico y más próximas al mercado; ha dado un tratamiento diferenciado y ha valorizado las actuaciones en cooperación, con una atención especial a los llamados proyectos tractores y a las iniciativas con participación de socios tecnológicos de otros países, que ya cuentan con convocatorias independientes en el marco general del Programa; ha potenciado la participación de las pymes mediante un régimen más favorable en el acceso a las ayudas; y en definitiva, ha flexibilizado de forma progresiva los requisitos para su percepción, particularmente en lo relativo a las garantías que el beneficiario debía prestar para su cobro, lo que, unido a las iniciativas de impulso a la transparencia y a la simplificación administrativa desarrolladas por el MITYC, respecto a todas sus líneas de ayuda en los dos últimos años, ha supuesto una mejora sustancial en la gestión y en la interlocución con las empresas.

 Tras la experiencia acumulada en sus ocho años de existencia, PROFIT ha permitido obtener una visión privilegiada del comportamiento innovador de la industria española, manteniendo convocatoria tras convocatoria el interés de las empresas, que han concurrido con sus mejores proyectos de investigación técnica desde todos los sectores para competir libremente tanto por los recursos financieros que los hagan posibles como por el marchamo de excelencia que otorga un programa tan consolidado como competitivo. Su mejor acreditación es esa demanda sostenida de 5.000 proyectos anuales.

 En resumen, a la vista de los resultados obtenidos y la experiencia aportada por este programa, si consideramos el importante diferencial de gasto en actividades innovadoras que todavía España mantiene con los países más desarrollados y el objetivo estratégico que se ha marcado el Gobierno en el Programa Nacional de Reformas, concluimos que el PROFIT constituye una referencia fundamental por su importantísima capacidad movilizadora e inductora de gasto empresarial en I+D+i. Por ello, las actuaciones contempladas en él no solamente se mantendrán sino que se verán potenciadas en el marco del nuevo Plan Nacional de I+D+i (2008-2011).