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La Gaceta de los Negocios

Manuel Antonio Férreo Cruzado, Co-director del Master en Coaching, Inteligencia Emocional y Tecnologías Aplicadas de la Universidad Pontificia de Salamanca

¿Coaching para qué?

Desde hace algunos años el término “Coaching” se ha ido extendiendo por todos los ámbitos de nuestra sociedad. Se trata de un proceso que es útil a nivel personal y sobre todo profesional y empresarial. En fin, que es un asunto que se ha puesto de moda pero que, a diferencia de tantos otros, responde a una necesidad real.

Como cualquier ámbito de actividad humana podemos tratar el Coaching interrogando sobre distintas cuestiones básicas: ¿Qué es y qué no es?, ¿Por qué se hace?, ¿Quién es quién en el proceso?, ¿Cómo se hace?, ¿Cualidades que se necesitan?, ¿Cuándo se hace?, ¿Dónde se hace?, ¿Cuánto dura?, ¿Cuánto cuesta?, ¿Para qué sirve?

¿Qué es el Coaching y cuáles son sus límites?
El  coaching es un proceso de aprendizaje basado en la antigua Mayéutica de Sócrates. Es decir, la persona que trata de aprender se da a sí mismo las respuestas a las preguntas que él mismo ha planteado en búsqueda de obtener lo mejor de sí mismo. Existen muchas definiciones dadas por multitud de “gurús”, organizaciones, asociaciones y personas que ejercen esta actividad desde hace años, pero todas convergen en la misma idea anterior y no por enumerarlas obtendremos una mejora conceptual de la misma que represente una diferencia significativa sobre lo anteriormente expuesto. Lo definiremos como “La obtención del máximo potencial de las personas definido en términos de éxito personal”. Puede ser el camino más corto para llegar a nuestro interior.
Se realiza entre dos personas en sesiones interactivas, pero aclaramos que no es mentoring, ni consultoría ni terapia. El Coaching sólo mira del presente hacia el futuro, no le importa el pasado ni los porqués de la situación actual. Obtiene lo mejor de las personas basándose en el impulso y potenciación de sus fortalezas.

¿Por qué se hace?
Las personas sentimos en algún momento de nuestra vida personal, social, familiar o profesional que algo no funciona, que no nos sentimos satisfechos y que hemos perdido el sentido sobre los objetivos vitales que algún momento lejano de nuestra vida nos habíamos planteado. Nuestro “sueños” se han quedado en eso, en volutas de humo a nuestro alrededor que se evaporan con rapidez sin dejar huella.

¿Quién es quién en el proceso?
De las dos personas que intervienen una es quien facilita el proceso o Coach y otra la persona que es protagonista y que trata de conseguir un objetivo o Coachee. El Coachee puede ser cualquier persona, sin embargo el Coach debe ser un profesional preparado y formado en diferentes materias y con determinadas actitudes que no tienen nada que ver con la actividad, situación personal o materia que quiera tratar el Coachee. No existe una regulación oficial de esta actividad, que es tratada en diferentes cursos de postgrado de algunas (pocas) universidades, aunque existen también entidades privadas que realizan cursos cortos preparatorios y algunos muy prácticos pero sin la base de conocimientos suficiente. En función de su formación existen diferentes tipos de profesionales. Es importante resaltar que ambas figuras (Coach y Coachee) están en plano de igualdad, a diferencia de otros procesos (mentoring, consultoría, terapia) dónde una persona es el experto y otra persona es la que aprende o cura.

¿Cómo se hace?
No se trata de que el Coachee aprenda del Coach, sino de que éste le ayude como guía por el camino que el Coachee decida ir tomando en cada momento. El Coach va guiando al Coachee a través de preguntas adecuadas y poderosas, la obtención de compromisos y el seguimiento de los planes de acción que el propio  Coachee elabora para seguir la línea de crecimiento personal que le conducirá a la consecución de sus metas. Estas metas u objetivos concretos son establecidos por el propio Coachee en función de sus deseos con la ayuda del Coach. Éste sirve de espejo a los planteamientos de Coachee. Si se trata de un profesional (Coaching ejecutivo y empresarial), los objetivos se fijarán de común acuerdo también con la organización implicada aunque la confidencialidad de lo tratado está asegurada por el código deontológico.

¿Cualidades necesarias para su ejercicio?
Tres son las actitudes básicas del Coach: Aceptación incondicional de la persona (de lo contrario se debe negar el acompañamiento al proceso). Es necesario separar a la persona de sus comportamientos. Empatía, como idea de saber situarse en el lugar del Coachee aunque sin cargarse con sus problemas. Autenticidad: Comportarse siempre ante el Coachee con sinceridad y como uno es. Estas actitudes son independientes del Coachee y de los objetivos a tratar.

Varias son también las habilidades que debe poseer el Coach: Capacidad de retar al Coachee, realizar peticiones, saber interrumpir, saber realizar preguntas poderosas, dar reconocimiento, tener capacidad de síntesis, saber reencuadrar problemas, ser intuitivo y observador, etc. Todas estas actitudes y habilidades se trabajan de forma extensa junto con el tratamiento especial que hacemos sobre el ámbito emocional de las personas  y el complemento del tratamiento con nuevas tecnologías en los cursos de postgrado universitario que nosotros impartimos y dónde nos sentimos fuertes. Todo esto pensamos que es imprescindible para el ejercicio de la profesión.

¿Cuándo ha de hacerse?
Cuando una persona o empresa quiere avanzar y mejorar en algún aspecto concreto que se determina previamente en conjunción con el Coach. Esto es válido para cualquier momento vital o situación empresarial.

¿Dónde puede hacerse?
En cualquier sitio tranquilo y sin presiones o interrupciones de ningún tipo, aunque existen también modalidades a distancia, a través de las líneas telefónicas o de las modernas tecnologías de videoconferencia.

¿Cuánto dura?
El proceso suele durar entre ocho y quince sesiones de 45-60 minutos, aunque no hay nada establecido, salvo que se establezca en función de criterios económicos. El intervalo entre sesiones es fijado de mutuo acuerdo, siendo seis meses un periodo medio para completar el proceso. El tiempo entre sesiones puede estar entre 7 y 15 días.

¿Cuánto cuesta?
El coste del servicio es muy variable estableciéndose también de común acuerdo. El mercado plantea precios desde 50 euros a la hora hasta 900 euros a la hora, incluso más elevados cuando el Coach es muy bueno y/o famoso.

¿Para qué?
Para hacer realidad nuestros sueños. Convertirlos en objetivos y llevarlos a cabo. Esto nos convierte en personas completas. Muchos pueden ser los motivos concretos que pueden acercar a una persona o empresa al Coaching: Dificultades de comunicación, Adaptación a cambios, Mejora del liderazgo, Estancamiento en un puesto de trabajo, Mala gestión del tiempo, etc, como hemos mencionado anteriormente para obtener lo que desea, para obtener lo  mejor de sí mismo y sentirse bien.
Lo cierto es que el ejercicio del coaching constituye actualmente una actividad profesional que está en auge y que tiene un futuro prometedor. Muchos de los coaches en activo ejercen de manera free-lance y otros en empresas de consultoría de RRHH. Cuando intervienen en las empresas lo hacen de forma independiente aunque también existen los que lo ejercen dentro de la propia empresa.