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La Vanguardia

Entrevista a Camil Raich Puyol, socio de Ortega-Raich abogados y Kubik Capital

"La compraventa de empresas es también una oportunidad de negocio"

La crisis ha obligado a las empresas a priorizar la racionalización de su organización y a validar su proyecto en el futuro

La situación económica actual está dando lugar a operaciones de compraventa de empresas en crisis. En todo caso, de estas operaciones pueden sacar provecho tanto la parte compradora como la vendedora. La primera, para salir de su situación crítica y la segunda para obtener una inversión rentable. El despacho Ortega-Raich, fundado hace cuatro años, cuenta con un departamento de corporate –Kubik Capital- que presta servicios en las operaciones de fusiones y adquisiciones y consultoría financiera. Ortega-Raich tiene tres oficinas en Barcelona, Madrid y Granollers y con una plantilla de 25 profesionales.
-¿Cuáles son, si pueden denominarse así, las oportunidades que ha brindado a las empresas el entorno crítico?
La crisis ha obligado a las empresas a priorizar la racionalización de su organización y a validar su proyecto de negocio en el futuro, tomando las decisiones oportunas de reestructuración empresarial o financiera y, en su caso, la decisión de entrada de inversión. En nuestra firma estamos detectando una constante entrada de operaciones de corporate. En este campo es donde Ortega-Raich y Kubik Capital hemos consolidado un equipo multidisciplinar que puede dar cobertura a la totalidad de los procesos de compraventa de empresas, tanto desde la gestión de la venta, exploración del mercado, realización del cuaderno de venta, hasta la realización del proceso de due diligence, redacción y negociación del contrato de compraventa y análisis de la operación valorando las repercusiones económicas y fiscales de la misma.

-Los procedimientos que han surgido mayoritariamente son los derivados de la Ley Concursal. ¿Cuál es la finalidad de un concurso y cuáles son sus riesgos?
La finalidad de un concurso es ayudar a la viabilidad de una empresa en crisis, otorgándole la posibilidad de llegar a acuerdos con los acreedores dentro de un entorno vigilado por un juez. Desde Kubik Capital hemos detectado que existe un mercado ya consolidado de operaciones de compraventa de empresas en crisis, siendo también una oportunidad de negocio para ambas partes, ya que puede ayudar a solucionar la crisis de la vendedora y ayudar a obtener una inversión rentable a la compradora.

-¿Cómo ha mejorado a la firma su asociación con el Estudio jurídico Baylos?
Gracias a esta colaboración podemos ofrecer una nueva sede de trabajo en un enclave fundamental como es Madrid. También hemos mejorado en la posibilidad de dar un nuevo servicio a los clientes con el que no contábamos, el asesoramiento en propiedad industrial e intelectual de la mano de uno de los despachos españoles más reputados en la materia.

-¿De qué manera logran mantener el espíritu de despacho especializado y, sobre todo, su dedicación personal al cliente?
Por dos cuestiones. La primera porque seguimos manteniendo la ilusión por el derecho. Lo segundo es porque hemos estado educados en el amor por el trabajo bien hecho. El trabajo que realizamos es para los clientes, para solucionar sus problemas y ése es el objetivo esencial pero, en cualquier caso, el trabajo bien hecho nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos.  

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¿Cómo prevé la situación económica del país a un corto-medio plazo? ¿Qué opina de las medidas desarrolladas por el Gobierno?
Según manifiesta Ramon Orta de Kubik Capital:
“Vamos a ser los últimos en salir de la crisis pero en cualquier caso debemos trabajar con la situación en la que nos encontramos, protegiéndonos para poder luchar con el presente y el futuro que nos encontraremos y, muy especialmente, aportando nuestro esfuerzo en la creación de valor para el país. La situación actual no proviene exclusivamente de las decisiones tomadas por el Gobierno, que también, sino porque no se han hecho los deberes en los últimos años. No se han llevado a cabo las reformas estructurales de mejora de competitividad ni se ha creado tecnología propia ni sectores de valor añadido. En cuanto a las medidas adoptadas por el Gobierno, tanto las de apoyo al sector financiero como las de otorgar el papel de locomotora al sector público, parecen las acertadas. Pero las destinadas al sector financiero no han tenido los efectos esperados: las compañías financieras las han aprovechado para sanear sus balances pero no para apoyar la actividad económica real. El Ejecutivo también ha errado en las políticas de gasto adoptadas. Quizás, si se hubiesen hecho bien las cosas, no estaríamos hablando de una subida de impuestos que, en estos momentos, no pueden sino agravar todavía más la ya de por sí débil demanda interna.” 

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